TEMPLO DE ZEUS OLÍMPICO. El Templo más grande Grecia.

El Templo de Zeus Olímpico fue el más grande de los templos jamás erigidos en Atenas. Por desgracia, solo se preserva una pequeña parte. Es conocido también por el nombre de Olimpeion.

Se trata de uno de los templos de la Antigua Grecia cuya construcción se demoró durante más años. Y no es de extrañar, pues el Templo de Zeus Olímpico fue el templo de mayor tamaño de toda Grecia, tanto en su periodo helenístico como durante los años de dominación romana. El periodo de construcción se alargó desde el siglo IV aC hasta la época romana de la ciudad, cuando era el emperador Adriano quien gobernaba sobre el Imperio.

El Templo de Zeus Olímpico, un templo enorme.

Templo de Zeus OlímpicoComo muchos templos y edificios de la historia del Arte, también el Templo de Zeus Olímpico o Olimpeion fue construido en el mismo lugar donde se  ubicaba un antiguo templo. Sin embargo, aquél primer templo erigido en templos de Pisístrato jamás fue terminado.

El nuevo templo no tomó un nuevo impulso hasta los años de Antíoco IV. Era un momento en que no se estaba seguro, incluso, de la viabilidad del santuario en el sentido de que fuese posible erigir una construcción de tamaña magnitud. Los trabajos fueron lentos y se abandonaron por larguísimos periodos. Incluso, ya bajo época romana, Lucio Cornelio Sila, un importante militar y dirigente del Imperio decidió saquear el Templo de Zeus Olímpico llevándose algunas columnas a Roma para formar parte del Templo de Júpiter. Finalmente fue Adriano quien le dio el empujón definitivo, lo que lo llevó a su conclusión, el 131 dC.

Como explicaba, las enormes medidas del templo fueron criticadas desde un principio. Por dos motivos. Uno de tipo práctico, pues no pocos arquitectos no veían posible, con tecnología de la época, erigir un monumentos de estas características. Sin embargo, mayores fueron las críticas a nivel filosófico. El famoso filósofo Aristóteles pone al Templo de Zeus Olímpico como ejemplo de cómo la clases dirigentes utilizan las grandes obras públicas para encegar al pueblo, contentarlo y evitar que se rebele contra sus políticas. Es curioso, porque más de dos mil años después, este tipo de críticas están más vigentes que nunca.

Al igual que en el Partenón de Atenas, para la construcción del Templo de Zeus Olímpico se utilizó el material más noble que se consideraba en tiempos de la Antigua Grecia: el mármol. Y en concreto, el mármol procedente del Monte Pentélico, situado al noreste de Atenas.

El Templo de Zeus Olímpico se trataba de un templo períptero con unas medidas de 96 metros de largo por 40 de ancho. Es decir, prácticamente las medidas de un campo de futbol actual. Las columnas eran de orden corintio, a diferencia de las del Partenón, es decir un estilo más evolucionado del arcaico, estaban festoneadas y tenían una altura de 17 metros. También como el Partenón, una estatua crisoelefantina era resguardada en el interior de la cella del Templo de Zeus Olímpico. En este caso, dedicada al Dios Zeus, a quien se honraba en este templo.

El Templo de Zeus Olímpico u Olimpeion hoy en día.

Uno podría pensar que los restos del Templo de Zeus Olímpico han estado allí desde siempre. Pero esto no es así. El templo fue excavado a finales del siglo XIX, de manera que lo que podemos ver en la actualidad es fruto de aquellos trabajos.

Aunque actualmente las columnas del Templo de Zeus Olímpico no son más que un puñado, esto es suficiente para comprender la magnitud de la construcción.

El Templo de Zeus Olímpico se puede ver desde distintos puntos de la ciudad, incluido desde la colina de la Acrópolis. Sin embargo, merece la pena pagar su entrada para disfrutarlo de cerca. Sobre todo, teniendo en cuenta que la visita al Templo de Zeus Olímpico o Olimpeion está incluida con la entrada general de la Acrópolis.

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