Termas de Caracalla. El dolce far niente de la Antigua Roma.

Las Termas de Caracalla son uno de los vestigios más importantes que la Antigua Roma ha dejado en la capital italiana y, sin embargo, suele tratarse de una visita que los turistas suelen olvidar en una primera visita a Roma. Y es una pena.

Las Termas de Caracalla reciben el nombre del que ha pasado a la historia por ser uno de los emperadores más sanguinarios de la Historia de Roma. Sin embargo, en aquel tiempo recibieron el nombre de Termas Antoninas.

Se construyeron sobre el años 212, bien cerquita de otros edificios monumentales de Roma como el Circo Máximo o el Coloseo, y aunque no han llegado a nuestro tiempo intactas, lo cierto es que lo que queda de las Termas de Caracalla de Roma nos permite entender la magnificencia e importancia que tuvieron.

Cómo eran las Termas de Caracalla.

La verdad que cuando uno entra al complejo de las Termas de Caracalla queda maravillado de lo que tenemos enfrente nuestro. Estamos hablamos de centenares de hectáreas de construcciones y jardines, lo que suponen una de las termas más esplendorosas de toda la Antigua Roma.

Llama la atención que la práctica totalidad de la construcción está alzada con el uso de ladrillos, algo que ya hemos podido observar en otros monumentos de la Antigua Roma como la mayoría de los existentes en el Palatino. También quedamos maravillados por la altura de los distintos muros de las Termas de Caracalla, que se alzan hasta quince o veinte metros como mínimo.

En el enorme complejo de las Termas de Caracalla podemos ir encontrando todos los elementos que eran habituales en las termas romanas. Es decir, el frigidarium, el tepidarium y el caldarium, que eran las tres salas con el agua a distinta temperatura, los vestidores y, sobretodo, una enorme piscina, que era conocida como natatio. Era esta la última de las estancias a la que solía acceder el romanos y que en el caso de las Termas de Caracalla tenía unas medidas comparables a la de cualquier piscina olímpica. Sin embargo, a diferencia del el frigidarium, el tepidarium y el caldarium, la natatio se localizaba a cielo abierto. Es decir, se trataba de una gran piscina descubierta, estupendamente decorada con multitud de estatuas (situadas en los nichos que podemos ver en los muros). También podemos observar en las Termas de Caracalla la enorme palestra. O sea, el gimnasio de las termas. Y rodeándolo todo, un immenso jardín.

Podemos observar en gran parte de estas Termas de Caracalla es suelo original que estaba diseñado con el habitual uso de los mosaicos. Casi siempre con dibujos de tipo geométrico, aunque se han conservado también otros mosaicos con bellos dibujos. Estos se ubican actualmente, en las bases de los muros de las termas.

Termas de Caracalla 2

Las Termas de Caracalla, un prodigio de la decoración romana.

Como es conocido, una de las obsesiones de los mandatarios de la Antigua Roma era la de tener entretenido al pueblo. La idea era que tener al pueblo contento era primordial a fin de mantener la cordura. Era el conocido como Pan y Circo. Nada que no se aplique actualmente, por otra parte. Es por ello que las grandes ciudades se dotaron de circos, teatros, estadios, anfiteatros o termas.

En este sentido, estas Termas de Caracalla estaban diseñadas para el pueblo llano. Es decir, pese a su magnificencia no se trataba de un recinto al que solo pudiera acceder la élite romana. Ello, sin embrago, no era impedimento para que la decoración de las termas fuera suntuosa. Ya hemos hablado de los mosaicos que recubrían el suelo del complejos. También parte de las paredes estaba ornamentado con mármol. Pero es que, además, se situaron gran cantidad de preciosas esculturas que decoraban muchas de las estancias de las termas.

Una de ellas, es el famoso Toro Farnesio (en la foto), que actualmente se localiza en el Museo Arqueológico de Nápoles y que está considerada una de las estatuas más bellas de la Historia del Arte. Esta estatua fue hallada en 1546 en las Termas de Caracalla durante las excavaciones promovidas por el papa Pablo III.

Termas Torno Farnesio

Visita a las Termas de Caracalla. Precio.

Las Termas de Caracalla son un remanso de paz a menos de un kilómetro del ajetreo del Coloseo. Merece la pena visitarlas, no solo para admirar lo que fueron en su momento y maravillarnos de su tamaño si no también para descansar de la gran cantidad de turistas de Roma. Y es que a las Termas de Caracalla acuden, al fin y al cabo, más bien pocos visitantes.

El precio de las Termas de Caracalla es de 8 euros, siendo gratuito para los ciudadanos de la UE menores de 18 años.

En este post de Xipo El mundo perdido puedéis ver algunos de los monumentos más importantes de la época Romana.

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